Hay bodas que se recuerdan por lo que se ve. Y luego están las bodas que se recuerdan por lo que se siente. La de Sandra y Jose, celebrada en la finca Parque de la Marquesa (Murcia), fue precisamente eso: una experiencia sensorial completa, tejida con una narrativa estética impecable, un simbolismo íntimo y una propuesta gastronómica pensada para enamorar con cada bocado.
Desde Gourmet Catering & Eventos, tuvimos el privilegio de acompañarles en un día que no buscaba simplemente ser bonito: buscaba ser inolvidable.
Un imaginario claro: entrar en un mundo encantado
Sandra lo tuvo claro desde el principio: quería que la boda respirara una atmósfera muy concreta. “Sueño de una noche de verano” fue el hilo conductor, y como todo gran relato necesita un símbolo, la flor de azahar se convirtió en el emblema de la celebración: un puente emocional entre las raíces murcianas de Sandra y las valencianas de Jose, presente en el vestido, en los detalles decorativos e incluso en el emblema diseñado por el hermano de la novia.
Parque de la Marquesa: el escenario perfecto para una noche de verano
Aunque la pareja reside actualmente en Valencia, quisieron mantener la tradición de casarse en la tierra de la novia. Murcia fue la elección natural. Pero también lo fue la finca: un espacio que, en palabras de los propios novios, debía ser íntimo, recogido y profundamente conectado con la naturaleza, además de permitir un recorrido fluido por distintos escenarios.
El Parque de la Marquesa cumplía con todo: naranjos y limoneros, patios ocultos, albercas y rincones secretos, capaces de transformar cada momento de la celebración en un acto distinto dentro de una misma obra.

Una estética que brotaba de la tierra
Si el imaginario era un sueño, la decoración fue el hechizo. Durante el cóctel, las flores explotaron en un despliegue vibrante: girasoles, dalias, claveles, lisianthus, celosías, cayendo en cascadas como si nacieran directamente del suelo.
Por la noche, la finca se transformó en un escenario aún más cinematográfico: fuentes llenas de limones, naranjas y velas flotantes, caminos iluminados con velas y luces suspendidas entre árboles, dibujando una calidez envolvente. Todo ello con el sello artístico de Emy Floristas, capaz de traducir con precisión cada detalle que Sandra soñaba.

Gastronomía: la tranquilidad de acertar en lo más importante
Sandra y Jose ya conocían nuestra propuesta: habían asistido a otras bodas donde Gourmet Catering & Eventos era responsable del menú y la experiencia. Esa vivencia previa fue, precisamente, lo que les dio algo muy valioso en un proceso lleno de decisiones: confianza.
Saber que el ritmo del evento, los tiempos, el servicio y la calidad culinaria están en manos expertas para que los novios solo tengan que estar presentes y disfrutar.
Un menú fresco, mediterráneo y elegante
Una boda nocturna, al inicio del verano, pedía una dirección clara: frescura, ligereza, equilibrio y sabor mediterráneo. El resultado fue un menú con personalidad, sofisticación y guiños emocionales.
Como entrante escogieron un tartar de atún con salmorejo de mango, huevas de yuzu y helado de tomate. El plato principal fue cordero con ceps confitados y crema de ajos tiernos tostados y el toque dulce fue la tentación de Kit Kat con avellana y chantilly de chocolate.
Cóctel con alma: corners y homenajes personales
Durante el cóctel, se ofrecieron aperitivos fríos y calientes con un servicio cuidado y fluido, pensado para acompañar el ritmo natural de la finca.
Y como toda gran celebración está hecha de guiños, hubo dos momentos clave:
El córner de vermut con gildas, homenaje directo a la pasión compartida de la pareja por la hora del vermut (y por las gildas, como debe ser). Y en segundo lugar, las mini marineras murcianas, un gesto precioso hacia la tierra de Sandra: identidad local servida en formato bocado, celebrada y aplaudida por todos los invitados.
En Gourmet Catering & Eventos sabemos que cuando el menú se convierte en relato, la experiencia deja de ser “comida” y se convierte en memoria.





Una boda que supo a verano, a magia y a calma
El resultado fue una celebración donde todo tenía sentido: el entorno, la estética, la moda, la simbología y, por supuesto, la gastronomía.
Desde Gourmet Catering & Eventos, celebramos que Sandra y Jose confiaran en nosotros para una noche así. Porque en una boda, lo verdaderamente exclusivo no es lo recargado: es lo que está bien hecho. Lo que fluye. Lo que emociona sin esfuerzo.
Y eso, cuando llega el día, es lo que más vale: la tranquilidad de saber que todo está en buenas manos.

