La paradoja del desperdicio en tiempos de necesidad
Vivimos en una era de profundas contradicciones. A pesar del avance tecnológico, del progreso logístico y de la abundancia de recursos en muchos sectores, una parte significativa de la población sigue sin acceso garantizado a una alimentación digna. En España, se estima que cerca de un 10% de la población sufre inseguridad alimentaria, una situación que afecta de forma directa a la salud, la dignidad y las oportunidades vitales de quienes la padecen.
Al mismo tiempo, la cadena alimentaria genera, a diario, toneladas de excedentes perfectamente aptos para el consumo humano que no llegan a aprovecharse. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se calcula que en nuestro país se desperdicia un tercio de los alimentos producidos, con un enorme coste no solo ético, sino también ambiental: cada kilo desperdiciado es también agua, energía y emisiones malgastadas.
Ante esta realidad, la redistribución del excedente alimentario aparece como una solución urgente. Pero no es un camino fácil: implica retos de seguridad alimentaria, trazabilidad, tiempos de entrega, coordinación logística, regulación sanitaria y, sobre todo, confianza entre actores muy distintos.



Tecnología al servicio del bien común
En ese escenario de complejidad surge la propuesta de Naria, una plataforma tecnológica desarrollada en Castellón (España) que permite canalizar excedentes alimentarios a través de un sistema basado en blockchain a entidades sociales y bancos de alimentos. Su valor diferencial reside en algo sencillo, pero crítico: la trazabilidad completa y verificable de cada donación.
El blockchain es un registro digital descentralizado e inmutable, lo que significa que todas las partes implicadas —desde quien dona hasta quien recibe— pueden acceder a la misma información, en tiempo real, con la seguridad de que no ha sido modificada ni manipulada. Este enfoque aporta transparencia, fiabilidad y eficiencia, y lo hace eliminando los cuellos de botella tradicionales asociados a la burocracia, los miedos sanitarios o la falta de coordinación. La misión de Naria no es solo reducir el desperdicio, sino digitalizar el sector de ayuda social y reconfigurar el sistema alimentario en clave de justicia y eficiencia.
Cuando el compromiso encuentra un camino
«Cuando pensamos en digitalizar la ayuda alimentaria, imaginábamos supermercados, plataformas logísticas o comedores sociales. Lo que no estaba tan claro era si el mundo del catering —tan ligado a la inmediatez, a la imagen impecable y a la experiencia del comensal— podría sumarse a esta transformación. Gourmet Catering & Eventos fue, para nosotros, la primera respuesta a esa incógnita», cuenta Nacho Latre, director de comunicación de Naria.
«Su decisión de implantar nuestro sistema en 2023 nos abrió la puerta a un terreno desconocido y tremendamente desafiante. El catering no funciona como la distribución alimentaria tradicional: aquí no hay previsiones a largo plazo ni márgenes de error. Todo se mueve en cuestión de minutos, con protocolos estrictos y un ritmo que no admite distracciones. Era legítimo preguntarse: ¿podría encajar un modelo de trazabilidad y donación en un engranaje tan exigente?»
«Gourmet Catering & Eventos nos demostró que sí, con implicación y responsabilidad», continúa Latre. «Con más de 2.500 servicios anuales y 360.000 comensales, era el ejemplo perfecto para poner a prueba hasta dónde podía llegar nuestra tecnología sin interferir en la operativa. De nuestra colaboración, lo que realmente hemos aprendido es que el impacto no se mide solo en tecnología ni en toneladas rescatadas, sino en lo que ocurre después, cuando esos alimentos llegan a manos de quienes los necesitan. El valor real de cada ración donada está en la tranquilidad de que los alimentos llegan a buenas manos, en la capacidad de una organización social para atender a más personas sin desbordar sus recursos, en esa red silenciosa de confianza que se teje entre quienes producen, quienes distribuyen y quienes ayudan.»
El valor real de cada ración
Cada alimento recuperado es un pequeño eslabón que conecta el mundo de la gastronomía con el de la ayuda social, demostrando que la excelencia no termina cuando se retira el último plato, sino cuando ese excedente encuentra un nuevo propósito.
En 2025, gracias a esta colaboración, se donaron 4.378 kg de alimentos, que se tradujeron en 10.424 raciones servidas y 10.945 kg de CO₂ evitados. Desde el inicio del proyecto en 2023, se han recuperado 11.301 kg de alimentos, distribuidos en 26.908 raciones y evitando 28.253 kg de CO₂. La mayor parte de estas raciones (97,4 %) ha llegado al Banco de Alimentos de Valencia, mientras que el Banco de Alimentos del Segura (2,5 %) y la Fundación Ayuda a una Familia (0,1 %) se incorporaron a la red de donaciones en 2025, demostrando el impacto tangible y creciente de la colaboración.
Esta experiencia confirma que la combinación de compromiso, tecnología y responsabilidad social puede generar un efecto duradero y lleno de sentido en la vida de quienes más lo necesitan.



El proyecto MagNuS y el documental ‘València, la ciudad que alimenta un cambio sostenible
Además del sistema de donación puesto en marcha en 2023, Gourmet Catering & Eventos participa activamente en el proyecto MagNuS, una iniciativa impulsada junto al CEMAS, el Palacio de Congresos de València, la Fundació Lluís Alcanyís – Universitat de València, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y NARIA, que tiene como objetivo medir, reducir y sensibilizar sobre el desperdicio alimentario en eventos del sector MICE (Meetings, Incentives, Conferences & Exhibitions).
Este proyecto analiza los excedentes de comida en congresos y eventos celebrados en el Palacio de Congresos de València, identificando las causas y promoviendo buenas prácticas que permiten una organización más sostenible y responsable.
En este marco, se ha presentado el documental “València, la ciudad que alimenta un cambio sostenible”, una pieza audiovisual que pone en valor el papel de la ciudad en la transformación de los sistemas alimentarios y en la lucha contra el desperdicio. El documental destaca cómo la colaboración entre administraciones, empresas y centros de investigación es clave para avanzar hacia un modelo alimentario más justo y eficiente
Puedes ver el documental aquí: