La boda de Sandra y Borja: Valencia, en estado de celebración

Arquitectura, alta gastronomía, cerámica hecha a mano y una mascletà para casi 400 invitados. La boda de Sandra Guerrero Sánchez y Borja Gastaldi Llorens llevó el carácter valenciano hasta el último compás de la fiesta, con la Cartuja de Ara Christi como escenario de la celebración.

A Sandra Guerrero Sánchez le resulta difícil mirar un espacio sin pensar en cómo está construido. Arquitecta y vinculada profesionalmente al grupo empresarial familiar Guerrero, llegó a su boda con una mirada inevitablemente acostumbrada a los materiales, las proporciones, la luz y la relación entre unos espacios y otros. Borja Gastaldi Llorens, al frente de Ilios Real Estate, tenía otras prioridades: la comida, el vino y una fiesta que estuviera a la altura de casi cuatrocientos invitados.

Entre ambos dibujaron una celebración que tenía una condición innegociable: debía parecerse a ellos.

Se conocieron a través de amigos en común y, con el tiempo, llegaron Sofía y Martín, sus mellizos. Ellos fueron quienes llevaron las arras y los anillos en la ceremonia celebrada en San Juan de la Cruz, que concluyó con el Himno de la Coronación de la Virgen de los Desamparados. Después, la jornada cambió de escenario.

La Cartuja de Ara Christi: un espacio con escenografía propia

Eligieron la Cartuja de Ara Christi por su arquitectura, pero también por su capacidad de ofrecer espacios diferentes para cada momento de la celebración. 

El cóctel se celebró en el exterior y la fiesta, en el interior de la iglesia. El claustro fue el escenario del baile de los novios.

Sandra trabajó una paleta de ocres y verdes sobre la propia arquitectura del edificio, combinó manteles lisos con estampados en zigzag y apostó por flores de colores vivos. El seating plan se convirtió en una pequeña instalación de vasijas de barro, vegetación, flores y fruta.

El cóctel como declaración de intenciones

Sandra y Borja disfrutan de una manera de comer muy concreta: pedir varias cosas, compartirlas, probar un poco de todo, acompañarlo con un buen vino y dejar que la sobremesa haga el resto. Trasladaron esa costumbre a la boda y dieron al cóctel una dimensión propia.

Gourmet Catering & Eventos articuló una propuesta con distintos puntos gastronómicos en los que el producto ocupaba el centro: jamón de bellota cortado al momento, quesos, zamburiñas, vieiras, gambas y elaboraciones a la plancha.

La música en directo acompañó el movimiento de los invitados y el ambiente fue ganando intensidad hasta que llegó uno de los momentos más inesperados: la mascletà de Caballer.

Primero, la Senyera y el humo de colores. Después, la pólvora. Durante unos minutos, el sonido tomó la Cartuja y consiguió que trescientas ochenta personas dejaran de hablar, comer o bailar para mirar hacia el mismo sitio.

Es difícil imaginar una transición más valenciana entre el aperitivo y el banquete.

Producto, vino y gastronomía mediterránea

Después de la pólvora llegó la mesa. El menú continuó con la misma idea de fondo: una cocina mediterránea y contemporánea en la que el producto tuviera todo el protagonismo.

El primer plato fue un tartar de atún con salmorejo de mango, huevas de yuzu y helado de tomate. Después llegó un sorbete de mojito y, como plato principal, solomillo de ternera a la sal con puré de patata trufado y mini verduritas.

El postre fue un pastel de terciopelo a los tres chocolates.

Para Borja, el vino tenía una importancia especial. Los tintos acompañaron el plato principal buscando ese punto de equilibrio entre personalidad y elegancia que funciona especialmente bien alrededor de una mesa larga y con tiempo por delante.

La pareja no quiso que la gastronomía representara su historia, sino la manera en que les gusta pasar tiempo juntos.

Cerámica hecha por la novia

Entre las grandes producciones de la jornada había también un objeto diminuto.

Sandra hizo a mano más de 200 piezas de cerámica y las personalizó con el nombre de cada invitada. El gesto tenía algo de contrapunto frente a una celebración de casi 400 personas: mientras la producción crecía en escala, ella volvía a reducirla a una persona, un nombre y una pieza.

Ese mismo cuidado aparecía en otros detalles. Abanicos artesanales, pay-pays de mimbre y licor de hierbas para los hombres acompañaban una papelería diseñada para la ocasión.

El ramo de hortensias blancas guardaba otra historia. Una medalla de la Virgen de los Desamparados y una cinta de encaje antiguo acompañaban las flores en homenaje a Sofía, la abuela materna de Sandra. Su hija lleva hoy ese mismo nombre.

Sandra llevó unos pendientes de diamantes y perlas de su madre, que su hermana ya había lucido en su boda, y una mantilla antigua de encaje de Antigüedades Me Encanta. Las sandalias de Jimmy Choo fueron un regalo de una de sus mejores amigas.

Del claustro a la pista

Tras la parte más formal de la celebración, la apertura de las puertas de la iglesia de la Cartuja marcó el comienzo de la fiesta. El DJ tomó el relevo y la atmósfera cambió.

Más tarde, Sandra y Borja bailaron en el centro del claustro rodeados por sus invitados. Always Remember Us This Way fue la primera canción. Después llegó una bachata.

La fiesta contó con música en directo de Gen Z Banda, producción de Audioprobe y animación de Eventland.

La precisión que no se ve

Coordinar una celebración de estas dimensiones exige que muchas personas sepan exactamente qué ocurre mientras los invitados no tienen que saberlo. Ionitza Weddings coordinó la celebración junto a Miguel Ángel Sánchez, de Gourmet Catering & Eventos, encargado de los espacios, la gastronomía y los tiempos del servicio. Jorge Silvestre, de Audioprobe, asesoró a la pareja en la propuesta musical y su integración en los distintos momentos de la jornada.

Valencia, sin necesidad de explicarla

Cuando Sandra y Borja definen su boda, eligen tres palabras: “valenciana, elegante y divertidísima”. Entre la ceremonia en San Juan de la Cruz y la bachata en el claustro de la Cartuja hubo sitio para las tres.

  • Espacio: Cartuja de Ara Christi.
  • Gastronomía: Gourmet Catering & Eventos.
  • Coordinación: Ionitza Weddings.
  • Fotografía y vídeo: Quiles Studio.
  • Vestido de novia: Luis Rocamora.
  • Traje del novio: Adrián Seligra.
  • Zapatos de la novia: Jimmy Choo.
  • Mantilla: Antigüedades Me Encanta.
  • Maquillaje: Ana Rubio.
  • Peluquería: Bigudíes.
  • Flores: Florería Sayas.
  • Papelería: Tinta y Detalle.
  • Música en directo: Gen Z Banda.
  • Producción técnica y musical: Audioprobe.
  • Animación: Eventland.
  • Mascletà: Caballer.